Pentecostés, ¡Hoy!

Escritura — Hechos 2:1-21 (DHH)

¡Buenos días! Hoy estamos celebrando el antiguo festival del Pentecostés. Por coincidencia, el Pastor Tom Tran me invitó a "entregar el mensaje" en inglés hace tres años en el domingo de Pentecostés.

Trataré de no repetir aquel mensaje hoy, pero más bien intentaré ofrecer algunos pensamientos adicionales sobre el tema... La escritura de Hechos que acabamos de leer describe muy bien el primer día de Pentecostés. Es un evento tan grande en la historia de nuestra fe que muchas veces nos referimos al evento como "El nacimiento, o el cumpleaños, de la iglesia".

La predicación sobre los festivales — cualquier festival — puede ser entre la más importante y la más peligrosa predicación que hacemos.

Importante porque los festivales marcan los principales eventos en la historia cristiana. Ellos nos orientan hacia lo que es central, incluso indispensable, en nuestra fe cristiana. Pero también peligrosos, por la tentación casi irresistible de predicar acerca de un festival es no más conmemorarlo. Las fiestas invitan a recordar la acción fiel de Dios en el pasado. Es bueno... si nos motiva a buscar la acción de Dios entre nosotros en el presente y prepararnos para la acción de Dios a través de nosotros en el futuro.

Pero con demasiada frecuencia, sin embargo, cuando miramos hacia atrás para conmemorar la acción de Dios en el pasado, nuestra atención permanece allí, y se aumenta la nostalgia de antaño y la preferimos a los tiempos difíciles en que actualmente vivimos. Y aquí estáa el peligro, como no hay nada más resistente a la acción útil en el presente que el anhelo sentimental de una época pasada.

Hay pocos días festivos que se presentan con tanta nostalgia como el Pentecostés. Después de todo, ¿no eran estos los días de gloria de la iglesia, con predicación llena del espíritu, a una audiencia milagrosamente atenta; ¿3.000 personas convertidas en un solo día? Exactamente. ¿Y qué hemos visto o hecho nosotros desde entonces que posiblemente podría comparar? La predicación, y celebración, del Pentecostés sobre todo como un recuerdo del pasado, como un gran pastel con velas para celebrar el cumpleaños de la iglesia – nos insensibiliza a la continua obra de Dios de amar, bendecir y redimir este mundo ahora mismo, aquí, a través de nosotros.

Pero el Pentecostés no necesita ser algo del pasado. De hecho, sospecho que San Lucas, como todos los historiadores, escribió sobre el pasado para entender el presente y prepararse para el futuro. (Creo que es lo que dice Lucas en su introducción a la primera parte de su historia de dos volúmenes.)

Lucas 1:1-4 (DHH)

Así, ¿por qué no imitamos a Lucas y consideramos el Pentecostés, no como una celebración nostálgica sino como el medio por el cual prevemos y entendemos la actividad continua de Dios en el mundo?

El gran reto para esta generación de líderes, y miembros, de la iglesia, es volver a abrir y contar, la historia bíblica para que la gente escuche y sienta que habla del presente. Pentecostés es una parte importante de este esfuerzo. En la medida que predicamos el Pentecostés como una conmemoración de un día maravilloso en el pasado de la iglesia, tenemos la oportunidad de encender nostálgicos sentimientos de ternura para uno de los festivales de la iglesia... para aquellos que todavía se preocupan por estas cosas. Pero en la medida que predicamos el Pentecostés como una promesa de actividad continua de Dios y como una pista para discernir cómo Dios nos usa tan seguramente como Dios usó a Pedro, tenemos la posibilidad de hacer esta parte del testimonio bíblico vital y útil.

La mayoría de nuestros miembros está mucho más acostumbrada a la conmemoración que a la anticipación que posiblemente necesitamos ayudarles, diciendo dónde vemos que el Pentecostés sucede alrededor de nosotros. Pero el anticipar la obra de Dios puede ser mucho más divertido que conmemorarla, que — te lo prometo – no les tarda mucho tiempo para probarlo por sí mismos. Así mostremos, invitemos y luego mandemos a nuestros hermanos a buscar el Pentecostés permanente de Dios, recordando que el Pentecostés original no era sólo una cosa de una sola vez, pero el comienzo de la historia actual de la iglesia cristiana.

Hay muchas cosas que podemos hacer para celebrar y continuar el espíritu de Pentecostés en el mundo actual, especialmente en estas áreas...

Por lo tanto, no permitamos que el espíritu de Pentecostés sea simplemente algo histórico, o nostálgico, sino algo que siga ardiendo como un fuego vivo en la vida cotidiana y que nos guíe mientras continuamos a obedecer y llevar a cabo la palabra de Dios en este mundo.

Chuck Carey
Mayo del 2016

Estoy muy agradecido al sitio de internet Sermón Central para algunas materiales que utilicé en este mensaje.

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